martes, 22 de noviembre de 2016

El invierno traía consigo muchas cosas; una suave brisa que a su vez, cortante desafiaba a la piel, paisajes sin color rodeados de personas tristes, o quizá paisajes tristes rodeados de personas sin color. Traía consigo una tranquilidad inquietante que calmaba cualquier mente que sufría recordando un eco. Una mente por fin en calma, exteriorizando la tormenta en un cielo de luces intermitentes.
El invierno iba acompañado del vacío de memorias que antes estuvieron allí y ahora sólo yacen en un pensamiento, una imagen, una palabra.
El frío me recordaba que no podía mantener todo aquello en mi interior, como el fuego de una vela siendo consumido. ¿Tú también sientes ese frío?
Acaricié el pelaje rasposo del animal que remplazaba tu compañía, él me miró a los ojos como si realmente pudiera verme, comprenderme. Agachó su cabeza y la reposó en mi regazo. Por alguna extraña razón, sólo entonces, comprendí que estarías bien, allí donde estuvieras.
- Vuelve pronto.- susurré. 

domingo, 17 de mayo de 2015

Una vez más

Rojas, como las rosas que brotan en la nieve, como el blanco pelaje ensangrentado de aquella bestia. Una bestia inofensiva, por aquella situación que la hacía tan vulnerable.
- No le dejes morir.- Te supliqué con una mirada inocente y triste.
Miraste de nuevo a aquel lobo herido, con indiferencia, y pusiste la mano en la empuñadura de tu espada.
Me acerqué y cogí tu mano, cuando me volviste a mirar tu expresión cambió completamente, tus ojos guardaban temor.
Me lancé sobre el cuerpo de aquel animal y lo abracé.
- Será nuestro secreto.- Dijiste.
Sentí alivio al escuchar esas palabras, viviría. Aún no sé que es lo que te hizo cambiar de opinión, pensé que viste en aquellos ojos carmesí a la niña que salvaste de ser ahogada, ambas criaturas indefensas, al borde de la muerte.
¿Siempre habías tenido debilidad hacia lo desprotegido, lo débil? quizá ante esos actos estaba la desesperanza de un hombre que buscaba su salvación. ¿Había sido tan dura tu vida que encontrabas refugio en la inocente existencia de los demás?
Lo que seguramente no sabías, era que esos actos serían tu sentencia. Una vez más me habías salvado, y una vez más te habías condenado.