martes, 22 de noviembre de 2016

El invierno traía consigo muchas cosas; una suave brisa que a su vez, cortante desafiaba a la piel, paisajes sin color rodeados de personas tristes, o quizá paisajes tristes rodeados de personas sin color. Traía consigo una tranquilidad inquietante que calmaba cualquier mente que sufría recordando un eco. Una mente por fin en calma, exteriorizando la tormenta en un cielo de luces intermitentes.
El invierno iba acompañado del vacío de memorias que antes estuvieron allí y ahora sólo yacen en un pensamiento, una imagen, una palabra.
El frío me recordaba que no podía mantener todo aquello en mi interior, como el fuego de una vela siendo consumido. ¿Tú también sientes ese frío?
Acaricié el pelaje rasposo del animal que remplazaba tu compañía, él me miró a los ojos como si realmente pudiera verme, comprenderme. Agachó su cabeza y la reposó en mi regazo. Por alguna extraña razón, sólo entonces, comprendí que estarías bien, allí donde estuvieras.
- Vuelve pronto.- susurré. 

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